Soy una persona apasionada, emocional e impulsiva. El tiempo, las experiencias, los cambios, en especial los inesperados, las crisis, los anhelos satisfechos e insatisfechos han hecho su trabajo: ¡Soy lo que soy y me encanta el resultado! He aprendido a querer, a esperar y a aceptar (uff esto ha sido lo más difícil) cuando me equivoco. ¡ Y vaya que he cometido desaciertos fatales! en especial juzgando a la gente: la que he visto por mi rasero, le he demandado mucho porque le he conferido virtudes inexistentes, cualidades mágicas que sólo están en mi mente. Y es triste porque ahora que he aprendido a dar oportunidad de que los demás se muestren (pero dándole al otro sus 100 puntos, porque eso sí, me precio de querer ser justa) algunos dejan ver una cara tan fea, que me hace considerar buscar un pastor alemán para compartir los días.
Pero están las gratas sorpresas... por eso me inscribo a un nuevo karma, yo maniática del control en franca remisión: ¡quiero dejar que la vida me sorprenda!
Y como que me va gustando el resultado.