Soy una persona apasionada, emocional e impulsiva. El tiempo, las experiencias, los cambios, en especial los inesperados, las crisis, los anhelos satisfechos e insatisfechos han hecho su trabajo: ¡Soy lo que soy y me encanta el resultado! He aprendido a querer, a esperar y a aceptar (uff esto ha sido lo más difícil) cuando me equivoco. ¡ Y vaya que he cometido desaciertos fatales! en especial juzgando a la gente: la que he visto por mi rasero, le he demandado mucho porque le he conferido virtudes inexistentes, cualidades mágicas que sólo están en mi mente. Y es triste porque ahora que he aprendido a dar oportunidad de que los demás se muestren (pero dándole al otro sus 100 puntos, porque eso sí, me precio de querer ser justa) algunos dejan ver una cara tan fea, que me hace considerar buscar un pastor alemán para compartir los días.
Pero están las gratas sorpresas... por eso me inscribo a un nuevo karma, yo maniática del control en franca remisión: ¡quiero dejar que la vida me sorprenda!
Y como que me va gustando el resultado.
...y hay funerales a los que asistir y epitafios que escribir:
ResponderEliminarStop all the clocks
Paren todos los relojes, corten el telefono
Eviten que el perro ladre dándole un hueso jugoso
Silencien los pianos, y con un sonido suave
traigan el ataúd, dejen venir a los deudos
Permitan a los aviones dar circulos en lo alto,
escribiendo en el cielo el mensaje: El está muerto
Coloquen crespones alrededor de los cuellos blancos
de los servidores públicos
Permitan usar guantes negros de algodon a los policías
El era mi norte, mi sur, mi este, mi oeste,
mi semana de trabajo y mi domingo de descanso,
mi mediodia, mi medianoche, mi conversación, mi canción
Pensé que el amor duraría para siempre: Me equivoque
Ahora no se necesitan las estrellas, saquenlas todas
Llévense la luna, desmantelen el sol
Vacíen el océano y limpien el fondo,
pues nada ahora podrá ser como antes
¡Gracias a Dios las cosas no serán como antes!
ResponderEliminarHay amores que nacen muertos, entender eso temprano nos ahorraría un dinero en terapia.
Pero las agonías largas ayudan, porque cuando un enfermo terminal se muere hay una sensación de alivio y aire fresco, especialmente cuando se ha hecho todo lo posible por salvarlo.
¡Ve con Dios!